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Impuestos de transacción económica: Evaluando su papel en la Financiación para el Desarrollo y la agenda de reformas de la Estructura Económica Internacional

El tema principal de la mesa redonda organizada por el Grupo de Economía Social Global y el Servicio de Enlace de las Naciones Unidas con las Organizaciones no Gubernamentales (SENG) el pasado 18 de marzo en la sede de las Naciones Unidas fue evaluar el papel de los impuestos de transacción económica en la financiación para el desarrollo. El debate abordó, entre otras cosas, los desafíos para la implementación de los impuestos de transacción económica y para garantizar que los ingresos potenciales no se destinan a los presupuestos generales, sino que son empleados para financiar las necesidades de desarrollo.

La mesa, presidida por Aldo Saliari, que actuó en representación de la Red Internacional de Cooperación para el Desarrollo y la Solidaridad (CIDSE), contó con la presencia de Julien Meimon del Grupo Piloto de Financiamiento Innovador para el Desarrollo (en adelante el Grupo Piloto); James Parrott del Instituto de Política Fiscal de Nueva York; Christina Weller de la Agencia Católica para el Desarrollo en Ultramar (CAFOD); y Martin Tsounkeu de la Red Africana de Intercambio para el Desarrollo.

Meimon comenzó su intervención introduciendo el trabajo del Grupo Piloto y explicó que el único objetivo de la financiación innovadora es el desarrollo y que se complementa con la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Hizo hincapié en la necesidad de que haya unas fuentes de financiación más estables y predecibles para los ODM, los bienes públicos globales, etc., que complementarían, no sustituirían, a la AOD tradicional. Añadió que es necesario corregir algunas de las externalidades de la globalización.

Meimon también señaló que el Grupo Piloto ha creado un grupo de trabajo sólido para el debate sobre cuestiones y asuntos como:

• ¿Cuáles son los tipos principales de transacción económica?
• Opciones para implementar impuestos solidarios.
• ¿Qué condiciones deben darse para implementar un impuesto de transacción económica?
• ¿Qué es técnicamente viable?
• ¿Cómo afectará este impuesto a la legislación económica?
• Programas voluntarios existentes.

El siguiente en intervenir fue Weller, que destacó que el impuesto de transacción económica es necesario para reducir el tamaño del sector financiero y señaló que, a pesar de todo, "los compromisos son irregulares, en el mejor de los casos". Para ilustrar el potencial de dicho impuesto, Weller mencionó que en un minuto se pueden recaudar fondos para enviar a la escuela a 7.000 niños africanos y añadió que, dada la viabilidad técnica y el apoyo político y público, ahora es el momento oportuno.

Además, Weller mostró cuál sería el resultado de aplicar un impuesto en las transacciones (económicas) internacionales. El instrumento debería ser marginal y la tasa impositiva debería variar en función de los productos. Asimismo, todas las transacciones (económicas) deberían estar sujetas al impuesto, no sólo a la divisa. Weller añadió que lo países por sí solos no necesitan actuar al mismo tiempo ni adoptar esta medida simultáneamente y que las Naciones Unidas deberían potenciar el impulso político.

En lo referente a las comisiones bancarias y al sector financiero, especialmente en el Estado de Nueva York, Parrott apuntó que es necesario reestablecer la auténtica función del sector financiero en la economía, así como hacer un llamamiento hacia la reorientación. Comentó que las preocupaciones sobre la aplicación de un impuesto de esa naturaleza son exageradas. En Nueva York, ya se había aplicado un impuesto de esas características, más específicamente un impuesto de transferencia de mercancías, durante mucho tiempo antes de desaparecer en 1981. No obstante, los libros lo seguían reflejando y las compañías, hoy en día, aún deben dar cuenta de todas las transacciones, a pesar de que el estado proporciona un reembolso del 100 por ciento del impuesto. Los informes muestran que sólo en Nueva York se podrían reunir 16 mil millones de dólares de dichas transacciones. Además, la organización de Parrott había propuesto que el reembolso fuera del 80 por ciento, en lugar del 100, lo que supondría contar con 3 mil millones de dólares para respaldar a las economías públicas. Parrott añadió que, además de imponer necesidades globales para el desarrollo, también están imponiendo necesidades locales que pueden suponer la creación de nuevas iniciativas, en particular los impuestos de transacción económica.

En último lugar, intervino Tsounkeu que, en medio de la agitación y el debate sobre la crisis económica, hizo hincapié en la importancia de no olvidar la continua crisis de la pobreza. Tsounkeu señaló que la crisis económica presenta nuevas oportunidades, obliga a las partes implicadas a hablar y da lugar a una voluntad política que se debe poner en práctica. Con respecto a la tasa impositiva, Tsounkeu comentó que debería ser algo que no afecte negativamente a la actividad económica y que, por muy pequeña que sea, el importe recaudado debería ser significativo dado el número y la frecuencia de transacciones en todo el mundo. Señaló que Meimon había dicho que el grupo de trabajo del Grupo Piloto aplica un impuesto del 0,005% en las transacciones económicas y que, con esta tasa, se podrían recaudar unos 30 mil millones de dólares al año. Tsounkeu concluyó explicando que la idea dominante entre la opinión pública en el mundo desarrollado es que se debería fomentar la aplicación de este impuesto y su implementación a nivel mundial bajo el paraguas de las Naciones Unidas.

En el subsiguiente debate con los presentes, se puso de relieve un punto muy interesante acerca de la distribución de los fondos generados por las transacciones. Se comentó que, para que esta iniciativa obtenga el apoyo político, es esencial que la distribución de los ingresos esté bien establecida y sea transparente desde el principio del debate. Tsounkeu señaló que, ya que el debate de hoy se ha centrado en los diferentes intereses de las distintas partes, uno debería estar dispuesto a emplear los fondos en diferentes asuntos para que no desaparezcan dichos intereses. Meimon comentó que, dentro del proceso del Grupo Piloto, los representantes estatales seguirían avanzando en materia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, cambio climático y bienes públicos globales.

Para ver el programa del evento, vaya a: http://www.cidse.org/uploadedFiles/...