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Primera ronda de negociaciones de Río+20: los actores no gubernamentales instan a los Estados Miembros a ser más ambiciosos

Las primeras discusiones sobre el “Documento Cero” (el denominado “zero draft” o borrador inicial del documento final) (documento en inglés) para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (UNCDS o Río +20) terminaron el 27 de enero después del comienzo de la segunda lectura de las dos primeras secciones del borrador por parte de los delegados. Las expectativas eran grandes al inicio de las negociaciones (del 25 al 27 de enero en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York), especialmente por las reacciones que el borrador inicial causó. Este último fue preparado por los Copresidentes de la Oficina de Río+20 con base a los documentos presentados por los Estados Miembros, los Grupos Políticos, las instituciones de las Naciones Unidas, las partes interesadas (los denominados “Major Groups”) y las organizaciones de la sociedad civil, y sirve como base para la negociación. A primera vista, los delegados de los distintos Estados Miembros parecen compartir ampliamente la opinión que el “Documento Cero” integra muchos aspectos claves de la agenda para el desarrollo sostenible y proporciona una buena base para las negociaciones de las próximas semanas. Sin embargo, los delegados están también de acuerdo sobre la necesidad de una ambición mayor para hacer de Río+20 un real suceso.

Los comentarios de los Estados Miembros reflejan una amplia gama de ideas, remarcas y preocupaciones: para algunos “el borrador inicial” se concentra demasiado en la dimensión ambiental; mientras que otros dijeron que no proporciona la atención suficiente a cuestiones tales como los “océanos” o “el cambio climático”. Algunos abogaron por la creación de un órgano especializado de las Naciones Unidas para el medio ambiente, mientras que otros delegados insistieron que los medios de aplicación son más importantes y hay que focalizarse en ellos. Por otra parte, algunos delegados temen que el potencial de los Objetivos de Desarrollo Sostenible puedan remplazar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Otras cuestiones que surgieron fueron la necesidad de una transición hacia una economía verde a nivel nacional, un fuerte acento sobre la buena gobernanza y en el empoderamiento de las mujeres; y el establecimiento de un consumo sostenible y de un marco para la producción.

Así mismo, los representantes de los nueve grupos no gubernamentales (o Major Groups) tuvieron la oportunidad de expresar sus opiniones y observaciones sobre el Documento Cero durante las discusiones plenarias. Para muchos de ellos el Documento Cero carece de urgencia, de ambición y de detalle. En el período previo a la Conferencia de Río+20, estas partes interesadas harán lobby ante sus gobiernos con la esperanza que los Estados Miembros adopten un documento final más ambicioso en Río que realmente establezca un camino para el desarrollo sostenible.

A continuación se presentan algunas de las principales preocupaciones planteadas por los “Major Groups” en las primeras negociaciones:

Según el Grupo de representantes de los agricultores, “el documento actual no logra establece el vínculo entre la seguridad alimentaria, la soberanía alimentaria, y los medios necesarios para garantizar los derechos de los agricultores, especialmente de aquellos que practican la agricultura familiar y también de los campesinos, de las mujeres, de los jóvenes y de las comunidades indígenas, para producir con éxito esos alimentos”. Los representantes de los agricultores resaltan la importancia de las comunidades pesqueras artesanales y de pequeña escala para el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza. Se cree que el resultado de la 17ª reunión de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible (realizada en mayo del 2009) puede proporcionar una orientación útil para las políticas agrícolas y les gustaría ver a los agricultores incluidos en los procesos de toma de decisiones sobre los aspectos de las políticas agrícolas.

La Comunidad Científica y Tecnológica acoge con satisfacción la alusión a las evaluaciones científicas del estado del planeta y al fortalecimiento de la interfaz ciencia-política. Sin embargo, les gustaría que el Documento Cero “sea más fuerte al comienzo, con esfuerzos sin precedentes y compromisos para la utilización de la ciencia, la tecnología y la innovación mediante la cooperación internacional, incluyendo la capacitación en los países en desarrollo”. Ellos recomiendan el lanzamiento de un proceso inclusivo para establecer un “mecanismo mundial para la colaboración científica internacional, la investigación coordinada sobre los principales desafíos del desarrollo sostenible y la construcción de la capacidad necesaria en los países en desarrollo”.

“El sector privado (...) debe participar activamente para enfrentar las diferencias en la aplicación de políticas que han limitado el cumplimiento de los objetivos del desarrollo sostenible”, afirmó el Grupo de representantes de los sectores empresariales e industriales. Para la tarea crucial de la “ecologización” de los sectores económicos, la mejora de los procesos existentes (por ejemplo, a través de la eficiencia de recursos y del enfoque sobre el ciclo de vida) se considera “importante el lanzamiento de nuevos productos, servicios y tecnologías”. Este grupo no apoya necesariamente el establecimiento de planes de trabajo relativos a una economía verde por sector, pues “los sectores no son generalmente coaliciones administradas de forma centralizada”, por eso sugiere que “se concentren en generar la estructura necesaria para fomentar la prosperidad en estas áreas”. Además, para abordar los desafíos transfronterizos relacionados con, por ejemplo, el comercio, los derechos de propiedad intelectual o el acceso a la información ambiental sin poner en peligro la información confidencial de la empresa, este grupo propone desarrollar marcos regulatorios claros a nivel nacional e internacional.

El Grupo de representantes de los trabajadores y los sindicatos reconoce la necesidad de adaptar las economías verdes a nivel nacional, pero no aceptan las economías verdes que “no se basen en los principios, en las normas, y en un fuerte liderazgo por los gobiernos”. Los principios de la economía verde deben ser definidos en el borrador inicial e incluir aspectos de los derechos humanos. También insta a los gobiernos a reconocer en el borrador inicial la desigualdad como un problema serio para sostenibilidad. Este grupo de representantes acoge el establecimiento de un nivel mínimo de protección social universal como un posible resultado concreto de Río+20 y recomienda fuertemente la inclusión de objetivos específicos relacionados con los empleos verdes y decentes, así que un acuerdo sobre el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF). Por último, este grupo dijo “sólo apoyaremos Río+20, si el derecho a la información, a la participación pública y a la justicia ambiental, se reconoce plenamente (como lo fue en Río en 1992) y define su implementación”.

El Grupo de los representantes de las autoridades locales acoge la alusión a la dimensión urbana del desarrollo sostenible y el papel de los gobiernos locales y la gobernanza multinivel en el Documento Cero, pero considera necesario una mayor ambición para lograr avances reales en este sentido. Reconociendo que el desarrollo de estrategias para una economía verde urbana es esencial para el logro del desarrollo sostenible, este grupo insiste en que “las áreas urbanas necesitan estar capacitadas y tener el apoyo adecuado para tomar acciones”. Adicionalmente, pide el fortalecimiento del papel de los gobiernos locales en el Marco Institucional para el Desarrollo Sostenible a través de “una reforma integral y la mejora de las modalidades de participación de todas las partes interesadas” o por medio del compromiso “de la plena participación de los actores no gubernamentales en el desarrollo sostenible a nivel mundial y en la elaboración de políticas, así que en su implementación”.

El Grupo que representa las Organizaciones no Gubernamentales (ONG) piensa que el Documento Cero no propone objetivos vinculantes ni las acciones necesarias. Más concretamente, el Grupo “insta a los gobiernos a aplicar plenamente el Principio 10 de la Declaración de Río” (sobre la participación pública, el acceso a la información, a la justicia y la transparencia) y a establecer un Defensor del Pueblo para las Generaciones Futuras. Además, propone que “Río+20 debe abordar la responsabilidad de todas las partes interesadas, en especial el sector privado”. La rendición de cuentas debe incluir, entre otros, la internalización de los costos, así como la evaluación del impacto social, ambiental y sobre la salud de las actividades del sector privado. Este grupo pide además el establecimiento de un convenio marco para la responsabilidad ambiental y social de las empresas y apoya la creación de un Consejo para el Desarrollo Sostenible, así que de un organismo especializado de las Naciones Unidas para el medio ambiente.

La declaración del Grupo de los representantes de los Pueblos Indígenas indica principalmente cinco inquietudes: En primer lugar, este grupo hace un llamado para el reconocimiento de la cultura – valores éticos y morales, así como las tradiciones culturales y espirituales – como el cuarto pilar del desarrollo sostenible. En segundo lugar, aborda la necesidad de afirmar un enfoque basado en derechos humanos para el desarrollo sostenible y reconocer la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas como un estándar para la implementación del desarrollo sostenible en todos los niveles. En tercer lugar, en relación con la diversidad económica y las “economías verdes”, los representantes de los Pueblos Indígenas mencionan que “la autodeterminación para el desarrollo”, es un componente crítico para “las economías fuertes y para los ecosistemas” y el desarrollo sostenible. En cuarto lugar, este grupo resalta la importancia de garantizar los derechos de los Pueblos Indígenas y de los más pobres sobre las tierras, territorios y recursos. Por último, insta a los Estados Miembros para que reconozcan la importancia de los conocimientos indígenas y locales para el desarrollo sostenible.

El Grupo que representa los jóvenes y los niños hace un llamado a la comunidad internacional a adoptar medidas que se focalicen en la erradicación de la pobreza, “especialmente en el contexto actual donde el desempleo juvenil aumenta”, y a asegurarse que los resultados del documento “reconozca la igualdad de género y la protección de los derechos humanos”, incluyendo los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y de los jóvenes”. Así mismo resalta que el borrador inicial necesita soluciones más integradas e intersectoriales como marco de acción. También propone crear un organismo especializado de las Naciones Unidas para el medio ambiente, así como un Defensor del Pueblo para las Generaciones Futuras.

El Grupo de los representantes de las mujeres aboga por un “cambio de paradigma” para dejar de lado el desarrollo económico de los últimos tiempos (el “sistema neoliberal”, así como las “políticas de ajuste estructural”). El resultado del documento debe hacer mucho más énfasis en la igualdad de género, en los derechos sexuales reproductivos y en la salud. Se apoya la creación de un Defensor del Pueblo o de una corte internacional para el medio ambiente. Los resultados concretos de Río, propuestos por este grupo de representantes, incluyen acuerdos para crear la base para la protección social, para la implementación global del Principio 10 de Río, para la plena aplicación del principio de precaución y del principio “quien contamina paga”, así como el establecimiento de una evaluación independiente de la tecnología y de un cuerpo para la supervisión.

Para acceder a las declaraciones formuladas por los Estados Miembros, las partes interesadas y de las instituciones de las Naciones Unidas durante las primeras negociaciones, haga clic aquí (documentos en inglés)

Las próximas etapas:

La próxima ronda de negociaciones sobre el borrador inicial se celebrará a finales de marzo de 2012. Hasta el 29 de febrero, los Estados Miembros tendrán la oportunidad de enviar sus comentarios y propuestas de enmienda relativas a la sección III - V del Documento Cero a la Oficina de Río+20. La sociedad civil y representantes de las partes interesadas deberán tener en cuenta este plazo para hacer lobby ante sus gobiernos para que puedan incluir sus propuestas y sugerencias en el documento inicial del proyecto final.

Para más información sobre el Documento Cero, ver los siguientes artículos:
-  El debate sobre el “Documento Cero” se ha iniciado
-  Borrador inicial para el documento final de Río+20